Consejos de conducta para cuidadores y familiares de Alzheimer

Cuidar a un enfermo de Alzheimer es una tarea muy dura y que requiere sacrificio por parte del cuidador o familiar. Según la web de la Fundación Alzheimer España  los siguientes consejos  te servirán para afrontar con éxito  las situaciones que se te presentarán el día a día.

Mantener la calma

A menudo te  sentirás irritado por la conducta de tu familiar o paciente. No se enoje. Esto no sirve para nada pues su familiar no se comporta según las reglas habituales de conducta e interacción social. Las olvida.

No tiene la intención de ponerte  en una situación desagradable. Sino que reacciona respondiendo a un estado mental que no es  habitual.

Por otra parte, si  le presiona,  reaccionará a su enfado, por lo que incrementará su estrés y le hará la vida imposible.

Dejarle el tiempo que necesita y no forzar

Si  le pides a tu familiar o paciente demasiado (si le hace muchas preguntas, si le encomienda actividades  difíciles de realizar o muy continuadas) se enfurecerá, gritará y romperá los objetos.

Déjele respirar. Déjele tiempo para hacer tareas aunque tarde más. No encadene las actividades unas tras otras. Si le hace una pregunta, dele tiempo para comprenderla y para contestarla.

En general, es bueno estimularlo para realizar actividades de las que todavía es capaz, pero evite hacerle sentir en una situación de  fracaso pidiéndole cosas que ya no puede hacer.

Dejarle vivir a su ritmo sin intervenir sistemáticamente en su manera de vivir

Hay que evitar dos actitudes muy frecuentes:

  1. La que consiste en impedirle realizar las actividades caseras porque las lleva a cabo mal o de una manera que a usted no le gusta. Algunos enfermos permanecen inactivos y olvidan mucho más rápidamente los hábitos de la vida diaria porque la familia los aparta de la vida familiar.
  2. La que consiste en dejarle hacer lo que quiere. Mientras su actividad no sea peligrosa para él o para los demás miembros de la familia, déjele libertad para continuarla, incluso si su actitud es extraña o no habitual. Si quiere acostarse con su sombrero, déjele. Si ella juega con una muñeca creyendo que se trata de su nieta, permítaselo.

Por el contrario, manténgase firme impidiéndole actividades que pueden llegar a ser peligrosas como  conducir el coche, a tocar la llave del gas, a jugar con objetos cortantes, a fumar en la cama… si considera que ya no está capacitado para ello.

No discutir

Su familiar puede encontrar buenas razones para justificar sus olvidos. Puede acusarle de haberle robado su monedero si ya no lo encuentra. No discuta con él, su lógica ha dejado de ser la nuestra.

De igual modo, evite, en su presencia las discusiones con otros miembros de la familia y los comentarios negativos.

No regañarle

Poco a poco se olvida de las convenciones que rigen las relaciones sociales.  No sirve de nada regañarle o amenazarle. Mucho mejor felicitarle aunque no ha cumplido bien lo que estaba haciendo.

No tomar a mal sus conductas extrañas

Los trastornos del comportamiento que pueden manifestarse no lo hacen a propósito para fastidiarle. Es su manera de reaccionar ante una situación que ya no domina.

Organizar su vida de forma rutinaria

Recuerde que su familiar pierde poco a poco la memoria, lo que quiere decir que es incapaz de aprender nuevas formas de actuar.

Hay que utilizar al máximo la rutina que su familiar elaboró en el transcurso de su vida, manteniéndola y evitando innovar: hacer siempre las mismas cosas, en el mismo orden, en el mismo sitio y a la misma hora.

Prevenir situaciones de estrés 

Siempre es difícil reaccionar con eficacia ante una situación imprevista. La improvisación, sobre todo en un contexto estresante, por lo que hay que prevenir situaciones desesperantes.

Cuidarse de uno mismo

La persona que cuida a un familiar con Alzheimer en casa le dedica una media de 8 horas al día, cada día de la semana. Por lo que debes de cuidarte para evitar el agotamiento físico y mental y el mal humor  inducirá a  una mala calidad al cuidado del enfermo.

Recuerde que en la mitad de los casos, el ingreso del enfermo en una residencia se debe al agotamiento de su cuidador.

 

Fuentes: Fundación Alzheimer España